Por lo tanto,
aquí es donde se encuentra la cuestión planteada: la relación que existe entre
los medios de comunicación que son las fuerzas activas, y el ser humano como
consumidor de éstos, que representa a las fuerzas reactivas. Esta relación
merece ser explicada en varios puntos, que son apuntados a continuación.
El primer punto
tiene que ver con el hecho de que, entre ambos sujetos sociales de la
mencionada relación, se establece una subordinación del primero sobre el
segundo.
El segundo punto
se relaciona con la circunstancia de que los consumidores están muy alienados
por los mensajes y/o informaciones globales que los diferentes medios de
comunicación transmiten.
Por último, los
medios de comunicación condicionan la actitud del consumidor ante un
determinado producto que se presentan como “el fabuloso” que permite satisfacer
las necesidades de su futuro consumidor.
A pesar de dicho
comportamiento, es importante tener en cuenta qué ocurre con el uso y el abuso
de las nuevas tecnologías, en la vida cotidiana del actor social. Por ejemplo,
el uso del celular manifiesta un doble comportamiento “nuevo”: éste producto
tecnológico permite mandar mensajes de texto y sacar fotos. En la actualidad,
el recurso del celular generó nuevos hábitos para interactuar con el otro,
dónde todo es mucho más rápido e instantáneo, convirtiéndose en una rutina
comunicacional para toda persona sin distinción de edad, y generando un cambio
radical en cuanto a la relación entre los sujetos sociales y las nuevas
tecnologías.
Acerca de este
fenómeno, también habría que preguntarse si existe subjetividad en todo esta
moda movilizada por los usuarios de éste tipo de teléfono. ¿Qué nos ocurre
internamente al enviar o recibir un mensaje de texto? ¿Nos pasa lo mismo cuando
recibimos o escribimos una carta? Esta costumbre permite perder de vista lo más
importante que tiene el ser humano que son los sentimientos a la hora de
recibir una determinada información. Las cartas fueron el principal medio de
comunicación, atravesando todo tipo de distancias, que se han hecho cada vez
más cortas debido a la rápidez y a la simultaneidad, con aquellas experiencias
que se viven hoy en día, junto a todos los avances tecnológicos.
Habría que
preguntarse entonces varias cuestiones en torno a todo lo comentado: que pasará
con los comportamientos de los consumidores de los medios de comunicación, en
qué fase se encontrarán éstos al percibir cada vez mas información, al poder o
no poder adquirir más mercancías, al conquistar las tecnologías cada vez más
avanzadas con el fin de que la comunicación sea cada vez más fluida y sea todo
mas rápido. Siguiendo a Antonio Negri, es indudable que se ha dado un gran
cambio radical en la estructura del lenguaje y sus expresiones en cuanto a la
recepción y emisión de mensajes o informaciones. Sin embargo, esto permite
observar a los usuarios y/o consumidores de estas tecnologías como libres o
como esclavos.
Entonces, ¿Será
la publicidad la que hace crecer o decrecer esta relación de subordinación
entre los medios de comunicación y sus consumidores?
Por Lucía A. Oliva (Lic. en Comunicación Social y Profesora de Comunicación Social- Año 2005)


