En la lectura nace la imaginación, la escritura, los sentidos "se mueven"...

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Desde la lectura a la escritura se abren muchos caminos...

viernes, 26 de junio de 2015

La educación como ¿un puente a la cultura?


Los discursos son instrumentos de transmisión, de enseñanza,  de aprendizaje y de una posible transmisión.Además,sus oradores,desde sus perspectivas, intentan “persuadir” con sus visiones del mundo, de la realidad, de cómo deberían actuar los sujetos, que se encuentran en la cultura y la producen, desde lo verbal hasta lo no verbal.  Por lo cual, todo es discurso, siendo el significante el que prevalece pero el significado se multiplica.
Ahora bien, se pueden establecer diferencias entre ellos, de acuerdo a las disciplinas que “pertenezcan”, a partir de la hibridación, estableciéndose,posiblemente,una interdisciplinariedad o multidisciplinariedad.  
Históricamente,eldiscurso,los discursos han sido analizados,como un arma de manipulación,de convencimiento, dando una única visión del mundo, del hombre. Sin embargo, fueron surgiendo diferentes disciplinas que permitieron al hombre tener un abanico de miradas sobre su mundo, el mundo de todos.   Por lo cual, la medicina y la educación como grandes perspectivas, no fueron la excepción, para expresar, discursivamente, sus modos de “mostrar”cómo es, qué hace, qué debe estudiar, cómo es su cuerpo, su biología, cómo el hombre debe entender, comprender y aprehender el mundo que lo rodea.
Desde la óptica de la medicina, los individuos deben tener un sistema biológico adoptado a su medio ambiente para poder  aprender y aprehender saberes culturales. Por lo cual, el inciso 1 del artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, planteó lo siguiente: “Toda persona tiene derecho  a un nivel de vida adecuado, que le asegure, así  como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, la vestimenta, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez, u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.” Desde un punto de vista educativo, el hombre, en primer lugar, debe ser educado con aquello que recibe de su familia (la primera institución educativa): valores, costumbres, lenguaje, para poder ingresar a la escolaridad, con una base de conocimientos elementales para poder ser incorporado  e la escuela como, segunda institución fundamental. Por lo cual, esta le debe transmitir, enseñar, teniendo en cuenta su contexto histórico-social, saberes, contenidos,  desde varios puntos de vistas: conceptuales, procedimentales y actitudinales.  Con lo cual, surge el interrogante, si todos los sujetos son normales, qué es ser normal en la escuela.  Asimismo, este concepto de normalidad, hoy en día se encuentra en un estado de profundo debate, pues los alumnos que tiene imposibilidades de asistir al colegio por problemas de salud,  hoy en día pueden  ser escolarizados en la nueva modalidad: educación domiciliaria y hospitalaria. Dicho tipo de educación ha si do un gran avance para quiénes se encuentren en un estado de enfermedad, y puedan continuar sus estudios, para avanzar con  su escolaridad formal.
A pesar de dicha exigencia social, no todos los humanos han tenido las mismas posibilidades de educarse, pues históricamente, la promulgación de leyes educativas establecieron ciertas restricciones, hasta que se llevó a cabo la Declaración Universal de Derechos Humanos, la Convención  sobre los Derechos del Niño,  las leyes educativas-sociales  del año 2006 y la Resolución del Consejo de Educación  N° 202/ 13, se abrieron nuevos caminos de inclusión educativos.  Por lo cual, cada individuo debe y puede ser educado formalmente, a pesar de sus dificultades motoras, intelectuales o problemas de salud que tuviese en su etapa de escolaridad.
Ahora bien, es importante citar algunos fragmentos de los documentos citados que permiten comprender teóricamente lo expuesto anteriormente.  Por lo tanto, es de considerar los grandes aportes que brindaron estos documentos para que se pudieran establecer igualdades e equidades entre los hombres, ante la ley y ante su  vida. Por un lado, la ley nacional de educación  aprobada en el año 2006 estableció puntos clave sobre la igualdad, la gratuidad  y la equidad, teniendo en cuanto lo que se planteó en el artículo 15: “las niñas, niños y los adolescentes tienen derecho a la educación pública y gratuita, atendiendo a su desarrollo integral, su preparación para el ejercicio  de la ciudadanía, su formación para la convivencia democrática y el trabajo, respetando su identidad  cultural y lengua  de origen, su libertad de creación, y el desarrollo máximo de sus competencias individuales: fortaleciendo  los valores de solidaridad, respeto por los derechos humanos, tolerancia, identidad cultural y conservación del ambiente.”
Un párrafo aparte, es de destacar, la experiencia que tengo sobre dicha modalidad educativa domiciliaria hospitalaria ha sido muy enriquecedora, porque con mi alumna he aprendiendo a enseñar desde una perspectiva más abierta, y su participación y aprendizaje han sido muy evolutivos, pese a su enfermedad.  Sin embargo, en términos de planificación y modos de elaborar las clases, fueron de gran actividad práctica, sobre los contenidos teóricos,  teniendo en cuenta su contexto y sus tiempos de aprendizajes.
Finalmente, la educación es un derecho y un deber de todos los hombres del mundo, a pesar de sus dificultades. A su vez,  la educación domiciliaria hospitalaria se convirtió en un puente educativo muy importante, tanto para el labor docente como para el alumno. 

Por Lucía A. Oliva (Licenciada en Comunicación Social y Profesora de grado universitario en Comunicación Social, Junio 2015)

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