Presentación de “La fotografía: un documento de la memoria”
Este trabajo, llamado “La fotografía: un
documento de la memoria", se centró en estudiar la foto testimonial,
vinculándola al concepto de memoria colectiva. Además,se basó en el análisis del discurso fotográfico como parte constitutiva de la memoria social como su objeto de
estudio . Para realizar este estudio se utilizó un corpus elegido en la muestra “La Última
Ronda”, que fue inaugurada el 28 de junio del año 2007, en el Museo de la
Memoria, de la ciudad de Rosario, y que fue fotografiado el 10 de diciembre del
año 2006. En él, se observó una cantidad importante de banderas que poseen fotos de desaparecidos de la última
dictadura militar en Argentina. Por otro lado, esta investigación tiene un
marco teórico compuesto por conceptos seleccionados de acuerdo a las perspectivas
de los autores de la bibliografía de la materia: memoria desde el punto de vista de John Berger y de Susan Sontag, noema y puctum desde el enfoque de Roland Barthes, y foto como huella de un real desde la perspectiva de Dubbois.
¿Quién
tomó esta fotografía?
Débora Ruiz Súnico tomó la fotografía elegida para este análisis el 10 de diciembre del año
2006 durante la última marcha de la resistencia de la Agrupación de Derechos Humanos Madres de Plaza de Mayo, y la expuso
en una muestra el 28 de junio del año 2007, llamada “La Última ronda”. Ella dice
“estuve ese día en El análisis de “La fotografía: un documento de la memoria”
Hace treinta y un años ocurrió el
asalto más sangriento sobre la vida de muchísimas personas inocentes que tuvieron
que ser apartadas de alto grado de libertad y de justicia social. Este hecho
que duró cerca de siete años, abrió muchas heridas pero fuerzas en la sociedad
para que las identidades desaparecidas sean inolvidables. Nacen miradas hacia
la memoria, hacia el camino del no perdón, del NUNCA MÁS.
Al pasar un año de este terrible
hecho, es decir en 1977, las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo fueron las
personas más persevantes, entre marcha y marcha, de denunciar la violación a los
derechos humanos y recuperar identidades. En realidad, este grupo de mujeres es
la referencia más significativa hacia una lucha ilimitada por defender a estas almas. Las marchas continúan con el mismo objetivo desde hace ya 30 años, sin dar
un paso atrás y atravesando cualquier tipo de obstáculo. Por lo tanto, la foto
elegida refleja este accionar con el verdadero sentido de memoria social.
El corpus seleccionado es una
foto pública que fue tomada en la última marcha de resistencia de la Agrupación de Derechos Humanos Madresde
Plaza de Mayo, con la consigna de que la memoria social se fortalezca, luego de
cumplirse treinta años del último golpe militar en la Argentina.
![]() |
| Gran sìmbolo de la Asociación Madres y Abuelas de Plaza de Mayo |
Con respecto a la memoria, John Berger señala que “la capacidad de la memoria está íntimamente ligada a la capacidad de anular el tiempo; el tiempo se anula no sólo al ser recordado, sino también al vivir ciertos momentos que desafían el paso del tiempo (…) porque la experiencia de tales momentos se vuelve impermeable al tiempo”[1].Por lo tanto, en esta pieza, se observó la gran importancia que es la presencia de las banderas con las fotos de los desaparecidos como protagonistas de esta lucha por la memoria, por la justicia, por la impunidad, por el castigo a los miltares y por la identidad. Asimismo, el autor antes mencionado hace referencia sobre las fotos de los desaparecidos que se tratan de“centenares de millones de fotografías, imágenes frágiles que a menudo se llevan cerca del corazón o se colocan junto con la cama, que son utilizadas para que hagan referencia a lo que el tiempo histórico no tiene derecho a destruir”[2], y sobre el recuerdo a los desaparecidos en el tiempo, este autor apunta a que “el tiempo se anula no sólo al ser recordado, sino también al vivir ciertos momentos que desafían el paso del tiempo, no tanto hacerse inolvidables como porque la experiencia de tales momentos se vuelve impermeable al tiempo (…) momentos de realización, de trance, de ensoñación, de pasión, de decisión ética crucial, de valentía, de casi muerte, de sacrificio, de duelo, de música, de duende…”[3] Sin embargo, Roland Barthes explica que siente en el momento en que ve estas fotos, apuntando al concepto punctum y al mismo tiempo el de studium: “Me viene a impresionarme al igual que los rayos diferidos de una estrella”[4].
Por otro lado, Susan Sontag
plantea una definición más amplia e histórica de la memoria en cuanto al papel
que cumplen las imágenes de las fotografías. Éstas, según dicha autora, “suministran
hoy la mayoría de los conocimientos que la gente tiene sobre el aspecto del
pasado y el alcance del presente”[5] y las
fotos son consideradas como “aquellas que pueden ser más memorables que las
imágenes móviles”[6].Con respecto a esto, se
puede entender el poder y el uso que poseen las fotografías pues no sólo
cumplen la función de mostrar que un hecho sucedió sino que también la de
fortalecer la memoria social y colectiva. Esta última es definida por esta
autora como“una declaración de lo que la sociedad decide recordar, una lucha
contra el olvido, una acción en sí misma”[7], al
vincular el pasado con el presente.
Con respecto al concepto de memoria
planteado por Berger, es importante agregar el tema de las apariencias citadas
por las fotos, afirmando que “la apariencia del mundo es la confirmación más
amplia posible de la presencia del mundo, y así, la apariencia del mundo continuamente
propone y confirma nuestra relación con esa presencia, que alimenta nuestra
razón de Ser”[8].Sobre este punto, se
puede entender como cada sujeto le da a cada fotografía una determinada
lectura, una historia.
Este corpus seleccionado
transmite un gran valor y una gran fuerza por y para la memoria de los
desaparecidos durante la última dictadura militar en Argentina. Además, éste
permitió, en mi esencia, “transformar el dolor en esperanza y el olvido en
memoria”[9].Por
lo tanto, Roland Barthes habla sobre esto en términos de puctum como “aquello
que tiene que ver con la pasión, con el azar, con el detalle que hay en la
foto, que tiene una fuerza metonímica, que permite recrear el mundo imaginario,
que es de carácter indicial”[10].Además,
según este autor, es aquello que “se desprende de la escena, como una flecha y
me atraviesa”[11].Lo dicho anteriormente se
puede relacionar con otro concepto trabajado por Barthes: noema, a partir de que él afirma que “la fotografía no
rememora el pasado (…)el efecto que
produce en mí no es la destitución de lo
abolido sino el testimonio de que lo que
veo ha sido”[12]. Por lo cual, en esta
fotografía observé e interpreté lo fantástico que explicar la palabra memoria
por medio de la ubicación de la fotógrafa en el momento de sacarla. Es decir,
el modo en que se estableció el noema que, para Barthes, es el hecho de que
"nunca puedo negar que la cosa haya estado allí”.[13]Entonces,
dicho autor afirma que la fotografía “no dice lo que ya no es sino tan sólo y
sin duda alguna lo que ha sido (…) la esencia de la fotografía consiste en
ratificar lo que ella misma representa”[14] .
¿Qué sentido se le atribuye a
esta fotografía dotada de memoria? ¿Cuál es la existencia misma de esta pieza?
Dubbois plantea la fotografía como huella de un real, confirmando que “la foto
index afirma ante nuestros ojos la existencia
de aquello que representa (el esto ha sido de Barthes), pero no nos dice nada
sobre el sentido de esta representación”[15].Cada
imagen tiene sus significados atribuidos por sujetos críticos frente a una
determinada realidad abierta hacia la
memoria.Este corpus elegido insiste en ser comprendida de tal manera que
permita la polisemia, a pesar de connotar memoria a los desaparecidos
durante la última Dictadura cívico-militar.
Esta foto fue una elección muy viva
y tensa, pues se encuentran las caritas de los desaparecidos de la dictadura y
no un simple cartel que diga: “30.000 desaparecidos”.Esta cuestión marca la diferencia
de cuando uno razona sobre la identidad de esas personas torturadas y
asesinadas, y entiende que es mucho más fuerte ver estas banderas con total
realidad de quienes son esas personas desaparecidas: rostros ilusos e ingenuos
que fueron marchitados por una fuerza de poder militar absoluta. Entonces, ¿Cómo
una foto de este tipo puede contribuir para mantener viva la memoria, la
conciencia social, pensando desde el lugar en que fue tomada? ¿Esta foto
resignifica la identidad de los 30.000 desaparecidos? Esta foto fue tomada en el
lugar de la memoria, la Plaza de Mayo, que profundiza aún más ese sentimiento
de lucha por la memoria y contra el olvido. No es cualquier lugar, sino que es el
lugar donde las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo plantaron el árbol de la
esperanza, de la memoria, del no perdón a los militares, junto con su frase:
“Ni un paso atrás”.
Seguramente que ellas siempre querrán que los desaparecidos reciben sus merecidos homenajes, por medio de la música, del arte, de la escritura. Por lo cual, hay ciertas canciones que
se escribieron con el mismo impulso, gesto social que se le quiere brindar a ellos. Sobre este gesto musical, se puede destacar un fragmento de la canción del grupo musical Maná, llamada “desapariciones”
en el que se puede sentir lo fuerte que es perder a un ser querido en tales
circunstancias:
Por qué no todos somos iguales
apretando por dentro”.
Y cuándo vuelve el desaparecido
Cada vez que lo trae el pensamiento
Cómo se le habla al desaparecido, con la emoción
Y además, hay una fracción de la
canción “la memoria” de León Gieco, que expresa la fuerza para no olvidar a las personas, con el
alma y con el corazón, sin perder la esperanza:
“La memoria pincha hasta sangrar,
a los pueblos que la amarran
Y no la dejan
andar libre como el viento”.
¿Quién no ha escuchado alguna vez estas canciones? ¿O fuimos oídos sordos de estas bellísimas poesías frente a toda la frialdad creada por monstruos que manejaron
la vida de personas inocentes e ingenuas?
Conclusiones
Esta pieza tiene una recepción
muy fuerte por parte de individuos de todas las edades, quienes seguramente se
sintieron muy sensibles, en el momento en que se les advirtió que estas caritas
son de personas desaparecidas y desprovistas de vida.
Este proyecto nació con muchas
ganas de hacerlo sobre fotos de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.
Asimismo, con respecto al accionar fundamental de este grupo de mujeres,
considero que esta foto testimonia lo que la sociedad ha elegido para
incorporar a la memoria social y política.
Sin embargo, a la mitad de la realización de este trabajo me encontré en un momento de tristeza en que me cuesta seguir avanzando pues me hiere muchísimo ver esas caras de desaparecidos, sabiendo todo lo que les ocurrió, tortura, violación, muerte.
Sin embargo, a la mitad de la realización de este trabajo me encontré en un momento de tristeza en que me cuesta seguir avanzando pues me hiere muchísimo ver esas caras de desaparecidos, sabiendo todo lo que les ocurrió, tortura, violación, muerte.
Es
una sensación muy fuerte, no poder escribir, describir porque me pongo a llorar
con sólo pensar, sentir ese sufrimiento que pasaron estas personitas inocentes
e ingenuas, que tenían un futuro por delante lleno de metas. Este estado puede
ser caracterizado con el concepto que trabaja Barthes: studium pues este tiene que ver con el sufrimiento que nos da ver
una determinada foto.
[1] John Berger, “Otra Manera
de contar”, Editorial Mestizo. Págs. 106-107.
[2] John Berger, “Otra Manera
de contar”, editorial Mestizo. Pág.108.
[3]
John Berger, “Otra Manera de contar.” editorial Mestizo. Pág. 106.
[4]
Roland Barthes, “La
Cámara Lúcida ”, Notas sobre la fotografía, editorial Paidós,
Barcelona. (1990). Pág. 142
[5]
Susan Sontag, “Sobre la fotografía” (1977) editorial Sudamericana, Buenos
Aires.
[6]
Susan Sontag, “Sobre la fotografía” Editorial Eldhasa.
[7]
Apuntes recogidos de clases.
[8]
John Berger, “Otra Manera de contar”, editorial Mestizo Pág.87.
[9]
Consigna de Débora Ruiz Súnico para analizar sus fotografías.
[10]
Caracterización recogida de apuntes de la clase especial que dio Carolina.
[11]
Roland Barthes, “La
Cámara Lúcida ”, Notas sobre la fotografía, editorial Paidós.
(1990).
[12]
Roland Barthes, “La
Cámara Lúcida ”, Notas sobre la fotografía, editorial Paidós. (1990).
Pág. 145
[13]
Roland Barthes, “La
Cámara Lúcida ”, Notas sobre la fotografía, Pág. 136.
Editorial Paidós. (1990).
[14]
Roland Barthes, “La Cámara
Lúcida ”, Notas sobre la fotografía, Pág. 149. Editorial
Paidós (1990).
[15]
Philippe Dubois “El acto fotográfico”, editorial Paidós Ibérica Barcelona Publicación:
(mayo 1986). Pág. 50
Por Lucía A. Oliva (Licenciada en Comunicación Social y Profesora de Comunicación Social-Año 2007)

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