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lunes, 30 de julio de 2012

¿AUSENCIAS O PRESENCIAS?


Presentación de “La fotografía: un documento de la memoria”

Este trabajo, llamado “La fotografía: un documento de la memoria", se centró en estudiar la foto testimonial, vinculándola al concepto de memoria colectiva. Además,se basó en el análisis del discurso fotográfico como parte constitutiva de la memoria social como su objeto de estudio . Para realizar este estudio se utilizó un corpus elegido en la muestra “La Última Ronda”, que fue inaugurada el 28 de junio del año 2007, en el Museo de la Memoria, de la ciudad de Rosario, y que fue fotografiado el 10 de diciembre del año 2006. En él, se observó una cantidad importante de banderas que poseen fotos de desaparecidos de la última dictadura militar en Argentina. Por otro lado, esta investigación tiene un marco teórico compuesto por conceptos seleccionados de acuerdo a las perspectivas de los autores de la bibliografía de la materia: memoria desde el punto de vista de John Berger y de Susan Sontag, noema y puctum desde el enfoque de Roland Barthes, y foto como huella de un real desde la perspectiva de Dubbois.

¿Quién tomó esta fotografía?
Débora Ruiz Súnico tomó la fotografía elegida para este análisis el 10 de diciembre del año 2006 durante la última marcha de la resistencia de la Agrupación de Derechos Humanos Madres  de Plaza de Mayo, y la expuso en una muestra el 28 de junio del año 2007, llamada “La Última ronda”. Ella dice “estuve ese día en la Plaza de Mayo con la idea de fotografiar ese acontecimiento”, refiriéndose a lo simbólico que es un 10 de diciembre en el calendario para la sociedad universal, y en particular para esta agrupación. Para esta muestra, ella deseó que “sus imágenes lleguen al corazón del público”, y que las personas que las vean “sientan la experiencia de entrar en esta histórica ronda que supo transformar el dolor en esperanza y el olvido en memoria”.




 El análisis de “La fotografía: un documento de la memoria”
Hace treinta y un años ocurrió el asalto más sangriento sobre la vida de muchísimas personas inocentes que tuvieron que ser apartadas de alto grado de libertad y de justicia social. Este hecho que duró cerca de siete años, abrió muchas heridas pero fuerzas en la sociedad para que las identidades desaparecidas sean inolvidables. Nacen miradas hacia la memoria, hacia el camino del no perdón, del NUNCA MÁS.
Al pasar un año de este terrible hecho, es decir en 1977, las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo fueron las personas más persevantes, entre marcha y marcha, de denunciar la violación a los derechos humanos y recuperar identidades. En realidad, este grupo de mujeres es la referencia más significativa hacia una lucha ilimitada por defender a estas almas. Las marchas continúan con el mismo objetivo desde hace ya 30 años, sin dar un paso atrás y atravesando cualquier tipo de obstáculo. Por lo tanto, la foto elegida refleja este accionar con el verdadero sentido de memoria social.
El corpus seleccionado es una foto pública que fue tomada en la última marcha de resistencia de la Agrupación de Derechos Humanos Madresde Plaza de Mayo, con la consigna de que la memoria social se fortalezca, luego de cumplirse treinta años del último golpe militar en la Argentina.
Gran sìmbolo de la Asociación Madres y Abuelas de Plaza de Mayo

Con respecto a la memoria, John Berger señala que “la capacidad de la memoria está íntimamente ligada a la capacidad de anular el tiempo; el tiempo se anula no sólo  al ser recordado, sino también al vivir ciertos momentos que desafían el paso del tiempo (…) porque la experiencia de tales momentos se vuelve impermeable al tiempo[1].Por lo tanto, en esta pieza, se observó la gran importancia que es la presencia de las banderas con las fotos de los desaparecidos como protagonistas de esta lucha por la memoria, por la justicia, por la impunidad, por el castigo a los miltares y por la identidad. Asimismo, el autor antes mencionado hace referencia sobre las fotos de los desaparecidos que se tratan decentenares de millones de fotografías, imágenes frágiles que a menudo se llevan cerca del corazón o se colocan junto con la cama, que son utilizadas para que hagan referencia a lo que el tiempo histórico no tiene derecho a destruir[2], y sobre el recuerdo a los desaparecidos en el tiempo, este autor apunta a que “el tiempo se anula no sólo al ser recordado, sino también al vivir ciertos momentos que desafían el paso del tiempo, no tanto hacerse inolvidables como porque la experiencia de tales momentos se vuelve impermeable al tiempo (…) momentos de realización, de trance, de ensoñación, de pasión, de decisión ética crucial, de valentía, de casi muerte, de sacrificio, de duelo, de música, de duende…[3] Sin embargo, Roland Barthes explica que siente en el momento en que ve estas fotos, apuntando al concepto punctum y al mismo tiempo el de studium: “Me viene a impresionarme al igual que los rayos diferidos de una estrella[4].
Por otro lado, Susan Sontag plantea una definición más amplia e histórica de la memoria en cuanto al papel que cumplen las imágenes de las fotografías. Éstas, según dicha autora, “suministran hoy la mayoría de los conocimientos que la gente tiene sobre el aspecto del pasado y el alcance del presente[5] y las fotos son consideradas como “aquellas que pueden ser más memorables que las imágenes móviles[6].Con respecto a esto, se puede entender el poder y el uso que poseen las fotografías pues no sólo cumplen la función de mostrar que un hecho sucedió sino que también la de fortalecer la memoria social y colectiva. Esta última es definida por esta autora como“una declaración de lo que la sociedad decide recordar, una lucha contra el olvido, una acción en sí misma[7], al vincular el pasado con el presente.
Con respecto al concepto de memoria planteado por Berger, es importante agregar el tema de las apariencias citadas por las fotos, afirmando que “la apariencia del mundo es la confirmación más amplia posible de la presencia del mundo, y así, la apariencia del mundo continuamente propone y confirma nuestra relación con esa presencia, que alimenta nuestra razón de Ser[8].Sobre este punto, se puede entender como cada sujeto le da a cada fotografía una determinada lectura, una historia.

Este corpus seleccionado transmite un gran valor y una gran fuerza por y para la memoria de los desaparecidos durante la última dictadura militar en Argentina. Además, éste permitió, en mi esencia, “transformar el dolor en esperanza y el olvido en memoria[9].Por lo tanto, Roland Barthes habla sobre esto en términos de puctum como “aquello que tiene que ver con la pasión, con el azar, con el detalle que hay en la foto, que tiene una fuerza metonímica, que permite recrear el mundo imaginario, que es de carácter indicial[10].Además, según este autor, es aquello que “se desprende de la escena, como una flecha y me atraviesa[11].Lo dicho anteriormente se puede relacionar con otro concepto trabajado por Barthes: noema, a partir de que él afirma que “la fotografía no rememora  el pasado (…)el efecto que produce en mí no es la destitución  de lo abolido sino el testimonio  de que lo que veo ha sido[12]. Por lo cual, en esta fotografía observé e interpreté lo fantástico que explicar la palabra memoria por medio de la ubicación de la fotógrafa en el momento de sacarla. Es decir, el modo en que se estableció el noema que, para Barthes, es el hecho de que "nunca puedo negar que la cosa haya estado allí”.[13]Entonces, dicho autor afirma que la fotografía “no dice lo que ya no es sino tan sólo y sin duda alguna lo que ha sido (…) la esencia de la fotografía consiste en ratificar lo que ella misma representa[14] .
¿Qué sentido se le atribuye a esta fotografía dotada de memoria? ¿Cuál es la existencia misma de esta pieza? Dubbois plantea la fotografía como huella de un real, confirmando que “la foto index afirma ante nuestros ojos la existencia de aquello que representa (el esto ha sido de Barthes), pero no nos dice nada sobre el sentido de esta representación[15].Cada imagen tiene sus significados atribuidos por sujetos críticos frente a una determinada realidad abierta hacia la memoria.Este corpus elegido insiste en ser comprendida de tal manera que permita la polisemia, a pesar de connotar memoria a los desaparecidos durante la última Dictadura cívico-militar.
Esta foto fue una elección muy viva y tensa, pues se encuentran las caritas de los desaparecidos de la dictadura y no un simple cartel que diga: “30.000 desaparecidos”.Esta cuestión marca la diferencia de cuando uno razona sobre la identidad de esas personas torturadas y asesinadas, y entiende que es mucho más fuerte ver estas banderas con total realidad de quienes son esas personas desaparecidas: rostros ilusos e ingenuos que fueron marchitados por una fuerza de poder militar absoluta. Entonces, ¿Cómo una foto de este tipo puede contribuir para mantener viva la memoria, la conciencia social, pensando desde el lugar en que fue tomada? ¿Esta foto resignifica la identidad de los 30.000 desaparecidos? Esta foto  fue tomada en el lugar de la memoria, la Plaza de Mayo, que profundiza aún más ese sentimiento de lucha por la memoria y contra el olvido. No es cualquier lugar, sino que es el lugar donde las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo plantaron el árbol de la esperanza, de la memoria, del no perdón a los militares, junto con su frase: “Ni un paso atrás”.  
Seguramente que ellas siempre querrán que los desaparecidos reciben sus merecidos homenajes, por medio de la música, del arte, de la escritura. Por lo cual, hay ciertas canciones que se escribieron con el mismo impulso, gesto social que se le quiere brindar a ellos. Sobre este gesto musical, se puede destacar un fragmento de la canción del grupo musical Maná, llamada “desapariciones” en el que se puede sentir lo fuerte que es perder a un ser querido en tales circunstancias:


                                                 “A dónde van los desaparecidos
                                                busca en el agua y en los matorrales 
                                                    y por qué es que se desaparecen
                                 Por qué no todos somos iguales
                                                 Y cuándo vuelve el desaparecido
                                             Cada vez que lo trae el pensamiento
                                 Cómo se le habla al desaparecido, con la emoción 
                                                            apretando por dentro”.              
Y además, hay una fracción de la canción “la memoria” de León Gieco, que expresa la  fuerza para no olvidar a las personas, con el alma y con el corazón, sin perder la esperanza:
                                           “La memoria pincha hasta sangrar, 
                                                a los pueblos que la amarran  
                                                              Y no la dejan
                                                  andar libre como el viento”.
¿Quién no ha escuchado alguna vez estas canciones? ¿O fuimos oídos sordos de estas bellísimas poesías frente a toda la frialdad creada por monstruos que manejaron
la vida de personas inocentes e ingenuas?
                                                            
 Conclusiones

Esta pieza tiene una recepción muy fuerte por parte de individuos de todas las edades, quienes seguramente se sintieron muy sensibles, en el momento en que se les advirtió que estas caritas son de personas desaparecidas y desprovistas de vida.
Este proyecto nació con muchas ganas de hacerlo sobre fotos de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. Asimismo, con respecto al accionar fundamental de este grupo de mujeres, considero que esta foto testimonia lo que la sociedad ha elegido para incorporar a la memoria social y política. 
Sin embargo, a la mitad de la realización de este trabajo me encontré en un momento de tristeza en que me cuesta seguir avanzando pues me hiere muchísimo ver esas caras de desaparecidos, sabiendo todo lo que les ocurrió, tortura, violación, muerte.
Es una sensación muy fuerte, no poder escribir, describir porque me pongo a llorar con sólo pensar, sentir ese sufrimiento que pasaron estas personitas inocentes e ingenuas, que tenían un futuro por delante lleno de metas. Este estado puede ser caracterizado con el concepto que trabaja Barthes: studium pues este tiene que ver con el sufrimiento que nos da ver una determinada foto.
[1] John Berger, “Otra Manera de contar”, Editorial Mestizo. Págs. 106-107.
[2] John Berger, “Otra Manera de contar”, editorial Mestizo. Pág.108.
[3] John Berger, “Otra Manera de contar.” editorial Mestizo. Pág. 106.
[4] Roland Barthes, “La Cámara Lúcida”, Notas sobre la fotografía, editorial Paidós, Barcelona. (1990). Pág. 142
[5] Susan Sontag, “Sobre la fotografía” (1977) editorial Sudamericana, Buenos Aires.
[6] Susan Sontag, “Sobre la fotografía” Editorial Eldhasa.
[7] Apuntes recogidos de clases.
[8] John Berger, “Otra Manera de contar”, editorial Mestizo Pág.87.
[9] Consigna de Débora Ruiz Súnico para analizar sus fotografías.
[10] Caracterización recogida de apuntes de la clase especial que dio Carolina.
[11] Roland Barthes, “La Cámara Lúcida”, Notas sobre la fotografía, editorial Paidós. (1990).
[12] Roland Barthes, “La Cámara Lúcida”, Notas sobre la fotografía, editorial Paidós. (1990). Pág. 145
[13] Roland Barthes, “La Cámara Lúcida”, Notas sobre la fotografía, Pág. 136. Editorial Paidós. (1990).
[14] Roland Barthes, “La Cámara Lúcida”, Notas sobre la fotografía, Pág. 149. Editorial Paidós (1990).
[15] Philippe Dubois “El acto fotográfico”, editorial Paidós Ibérica Barcelona Publicación: (mayo 1986). Pág. 5

Por Lucía A. Oliva (Licenciada en Comunicación Social y Profesora de Comunicación Social-Año 2007)